La túnica o manto atribuido a la Virgen María, conocida como Timia Esthita, Sancta Camisia se encuentra asociado a dos ubicaciones distintas según las tradiciones religiosas.
En primer lugar, en el Museo Estatal de Zugdidi, en Georgia, de tradición ortodoxa, se afirma que la prenda fue adquirida por un comerciante judío y descubierta en el año 473.
En segundo lugar, la catedral de Aquisgrán, en Alemania, de tradición católica, conserva una vestimenta que corresponde a las características descritas. Este atuendo está confeccionado en lana sin teñir, siguiendo un patrón de rejilla creado mediante líneas tejidas en disposición vertical y horizontal. La pieza es singular por estar realizada de una sola pieza y sin costuras, presentando además un borde alrededor del cuello y cortes perpendiculares en los laterales cuidadosamente rematados.
En cuanto a sus dimensiones, la prenda mide 153 cm de longitud, tiene una circunferencia máxima de 246 cm en su punto más ancho, y un ancho de mangas de 132 cm. Cabe destacar que una de las mangas es más corta que la otra, detalle atribuido a un recorte realizado posteriormente.
Durante el reinado del emperador bizantino León I el Tracio (457-474), los hermanos Galbio y Cándido viajaron desde Constantinopla a Tierra Santa para venerar los lugares sagrados. En una aldea cercana a Nazaret, fueron hospedados por una anciana judía, quien les reveló la presencia de una reliquia de gran valor: la Túnica de la Madre de Dios, reconocida por milagros y sanaciones.
Según la tradición, la Virgen María entregó esta vestidura a una joven de profunda piedad antes de su Dormición, para que fuera conservada y transmitida solo a otra mujer virgen. La Túnica permaneció en la misma familia hasta que Galbio y Cándido la trasladaron a Constantinopla, donde el 2 de junio de 458, el patriarca San Genadio la entronizó en la iglesia de Blaquerna para su veneración.
Tras la caída del Imperio Bizantino, la reliquia fue trasladada a Georgia, custodiada en el Palacio Dadiani de Zugdidi y el monasterio de Khobi, siendo venerada por su protección milagrosa y eventos sobrenaturales, como su recuperación en 1891 tras un robo.
El cristianismo se consolidó en Georgia en 337 d.C., gracias a Santa Nino de Capadocia, quien, según la tradición, recibió de la Virgen María una cruz de sarmiento para su misión evangelizadora en el reino de Kartli (Iberia caucásica).
El Oratorio de Santa María custodia fragmentos de la Santa Túnica de la Virgen, procedentes del Maforion de Georgia, depositados en un relicario denominado Nazaret.
El Relicario Nazaret también conserva una roca proveniente de la Santa Casa de Nazaret y de la Gruta de la Anunciación en Israel.
La ostensión de las reliquias se realiza habitualmente en la víspera de la fiesta de la Virgen, aunque no se efectúa todos los años.